Una de las cosas que me encanta de la aldea en la que vivo es su paisaje. Ahora más, que la lluvia se paseó por la tierra para dar a todo ese hermoso color que lo preña todo de belleza. En medio de las sencillez, de la desnudez de unas vidas que necesitan poco para saberse abrigadas, Tú nos ofreces este hermoso escenario donde contemplar sin esfuerzo la Belleza. Una hermosura que es de todos, gratuita y que nos recuerda que Tu mirada nos contempla y acompaña para que nunca nos olvidemos de disfrutar, de saborear lo pequeño.
Hoy, me visiTaste, como cada día, pero de una manera especial. Te serviste de una pequeña vida de 8 años, el pequeño Armindo, que sin duda es alguien que va robando mi corazón. La semana pasada acabó el cole, ya están de vacaciones así que dedica más tiempo a ayudar a su mamá en el campo y a cuidar de sus hermanos pequeños. Esta tarde vino a casa, con toda la solana. Las nińas de casa me llamaron diciendo que había en la puerta un niño que me buscaba y que decía que era mi amigo. Ya sabía que era él, lo que no podía imaginar era lo que quería. Le invité a entrar, pero me dijo que tenía que volver a casa, que solo venía a entregarme algo y que no quería que se estropeara. Vi sus manitas que las entendía tímidamente hacía las mías entregándome unas flores rojas de unas acacias preciosas que hay en la entrada de la aldea. En sus manitas traía parte de Ti, de esas flores que contemplo en estos días recordándome que eres Aquel que recrea ese escenario especial donde sentir que nuestras vidas se mueven entretejiendo historia con otros. Pero en su pequeño gesto lleno de delicadeza, detalle... ahí estaba Tu Belleza, y Tu Caricia.
-Armindo, estos regalos no se rompe, ni se estropean. Duran para siempre, porque lo importante es lo que no se ve del regalo. Cojiste flores no solo bonitas sino mágicas. Puedo venir otro día para que me cuentes qué son las "flores mágicas", ahora me esperan mis hermanos. -Claro!!! Te esperaré...
Hoy Te cuento como Encuentro que no acaba, como Historia a desvelar junto a los más pequeños, Caricia entregada en un gesto... Cuánto de Ti trajo el pequeño Armindo esta tarde en sus manos y en su corazón.
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